TANIA 1 - UN VERANO EN EL FUNDO DE SU FAMILIA Por Esper, esper_cl@yahoo.es Tania es una mujer fuerte y karateca, que ayuda a Juan Andrés a convertirse en hombre TANIA SE VA DE VACACIONES AL FUNDO DE SU FAMILIA Lo que se relata a continuación sucedió cuando Tania tenía 25 años. Con su altura de 1,73 su peso sobre 80 kilos predominantemente de músculo, era sin duda muy fuerte. Ya llevaba años siendo cinturón negro de karate, y estaba avanzando en los niveles dan. Su tez era algo bronceada y su pelo castaño algo ondulado lo llevaba un poco más abajo de los hombros. Fue en el verano de Chile, cuando varias familias, incluyendo la de Tania fueron a pasar las vacaciones a un fundo en un lugar a unos 200 kilómetros al sur de Santiago, hacia la costa. El fundo había sido del abuelo de ella, ya fallecido y su propiedad había pasado a sus 6 hijos, entre los que se encontraba el padre de Tania. Ese fundo tenía viñedos y frutales y algo de ganadería. Contaba con una casa patronal muy antigua y grande, que había sobrevivido varios terremotos. Incluía un buen espacio de jardín y una piscina de considerable tamaño, en torno a la cual se hacían asados y se pasaban tardes enteras conversando. Ella acababa de romper con su novio, lo cual la tenía algo dolida. Pensó que le haría bien ir un par de semanas al fundo, donde podría salir a trotar todas las mañanas y hacer ejercicios. Desde luego que llevaría su kimono para practicar sus movimientos y golpes en katas. Ya estaba acostumbrada a que sus familiares la vieran en traje de baño, por lo que no necesitaba esconder su musculatura. Por su anatomía siempre evitaba mostrarse en playas atestadas de gente y piscinas de clubes o públicas. A pesar de la desinhibición que tenía con su parentela, prefería estar sola cuando hacía sus ejercicios de karate. Uno de los veraneantes era Juan Andrés, un chico que a la fecha tenía 17 años. Era hijastro de uno de los tíos de Tania. La madre de él enviudó cuando Juan Andrés era un bebé, y se casó con el tío de Tania cuando él, Juan Andrés, tenía 4 años. Después el matrimonio tuvo dos hijas más, que son las primas de Tania. Con todo, Juan Andrés era considerado uno más de la familia. No vivía en Santiago por lo desde que tenía unos diez años no se veía con Tania. Ella los sorprendió verlo todo una adolescente. Eran aproximadamente de la misma estatura. TANIA SE ACERCA A CONVERSAR SON SUS PRIMOS Y JUAN ANDRES Una mañana Juan Andrés estaba conversando en una galería, con dos de los primos de Tania. Ella estaba en su dormitorio leyendo un libro que la tenía bastante entretenida. Leer era parte de su hábito en las vacaciones después de salir a trotar y hacer ejercicios. A ratos escuchaba la conversación de los tres amigos, pero no le daba importancia. Eran temas típicos de los de su edad, como salidas nocturnas, vacaciones, chicas y deportes. Notó que en ningún momento hablaban de trabajo o estudios. Pero en fin, no era asunto de ella y los chicos estaban de vacaciones. Tania sonrió cuando el tema pasó a ser las mujeres altas, que los tres declararon gustarles. Ella era alta, pero no tanto, y supuso que ellos se referían a chicas en torno al metro ochenta o más. Uno de ellos, Nelson, contaba que cuando tenía 13 años y medía como 1,60 había tenido que bailar con una compañera que teniendo 14 años, ya medía 1,80. En la actualidad medía 1,85. Nelson contaba que a sus 20 años se había quedado en el metro ochenta, y que la chica resulto ser definitivamente más alta. El segundo de ellos, Bernardo, hablaba de su vecina Elizabeth que era más alta que él. Calculaba a que ella media 1,82, siendo que él medía 1,76. Se abrazaban cuando uno de ellos estaba de cumpleaños teniendo ella que agacharse. Para él era una tesoro una foto que se había sacado con su vecina, los dos de pie, ella abrazándolo por sus hombros y él tomándola de la cintura. "Tu turno, Juan Andrés", le dijo uno de sus amigos. Él les contó de una amiga de su mamá que era argentina, y que había conocido en un viaje a Mendoza que hizo su familia. Una vez le escuchó en una conversación que ella medía 1,83. Tenía alrededor de 40 años, era divorciada, muy bien conservada. Era bastante atlética y tenía el pelo rubio muy largo y lacio. Realmente era un monumento. "Su nombre es Deborah, y muchas pajas se las dedico a ella", dijo Juan Andrés causando una carcajada general. Esto también motivó a una risa en Tania, y lo hizo en voz baja para que los chicos no la oyeran. Retomó la lectura tratando de concentrarse, pero la conversación de los chicos era ruidosa y con frecuentes risas. En un momento ella escuchaba que uno de sus amigos le decía a Juan Andrés "y tú ¿Cuándo te vas a descartuchar"? Ella entendió que eso de Descartucharse se refería a tener su primera relación sexual. "O sea que Juan Andrés nunca ha estado íntimamente con una mujer", pensó Tania. "Ya lo voy a hacer", respondió Juan Andrés a sus amigos. "Acuérdense que acabo de terminar con Claudia con quien nunca tuve relaciones", prosiguió. "¿Y por qué no?" preguntó Nelson. "Claudia siempre fue partidaria de llegar virgen al matrimonio, y por eso nunca tuvimos relaciones", contestó Juan Andrés. A Tania le vino una idea a la mente. " ¡Qué maldita eres, Tania!, las ideas que tienes", se dijo a si misma mentalmente. Pensó que ella podría ser quien "descartuchara" a Juan Andrés. Él ya estaba en edad de hacerlo. Además le gustaban las mujeres altas. Tania sabía que así como a muchos hombres les gustan las mujeres altas, también les gustan aquellas que son corpulentas y fuertes, como lo había comprobado más de una vez. Por si fuera poco ella, ya llevaba 4 días en el fundo y sentía que necesitaba tener sexo. "Juan Andrés va a aprender conmigo a disfrutar del sexo y yo también lo voy a disfrutar", concluyó como una firme decisión. Tania pensó entonces que lo que tendría que hacer. Iba a tener que urdir un plan para lograr su objetivo. La forma más efectiva de hacerlo sería mostrándole su fuerza y su karate. Con casi un 100% de certeza eso iba a atraer y seducir a Juan Andrés. Podrían luchar, en lo cual ella con seguridad sería la vencedora. Lo haría sentirse dominado o protegido, o las dos cosas, y eso sería un fuerte acicate sexual. No descartaba causarle un poco de dolor, aunque daño no le haría. Previo a todo eso tendría que acercarse y conocerse con Juan Andrés. Cerró el libro y se dirigió a hablar con los tres chicos. "Hola Chicos, ¿que hacen? " dijo. "hola Tania", contestaron en coro. Ella se acercó y le dio un beso en la mejilla a cada uno. Cuando fue el turno de Juan Andrés además del beso en la mejilla, puso su mano en la barriga de él, en una fugaz caricia. Sabía que eso comenzaría a excitarlo. Tania: ¿Qué hacen? Bernardo: Solo conversamos. Tania: ¿Algún tema en especial? Nelson: Nada en especial, de todo un poco. Ella preguntó lo último haciéndose la tonta. No querían que ellos supieran que había escuchado parte de la conversación. Notó que cada uno se sonreía levemente al escuchar su pregunta. Bernardo: ¿Y tú que haces? Tania: Estaba leyendo, pensaba hacer un poco de ejercicio, pero creo que voy a esperar hasta después de almuerzo. Bernardo: ¿qué tal si nos haces una lección de karate? Tania: ¿a los tres? Los tres asintieron. Bajaron al pasto que estaba al costado de la galería y se alejaron unos 4 metros del cemento. Tania estaba pensando en como irse acercando a Juan Andrés. Bernardo y Nelson estudiaban karate, porque la misma Tania se los sugirió. Habían avanzado pero les faltaba para llegar a cinturón negro. No sabía si Juan Andrés había estudiado artes marciales, por lo que se lo preguntó. Juan Andrés: llevo dos años estudiando Tae kwon do. Tania: A ver, muéstrame algo de tus técnicas. El chico el mostró algunas patadas y golpes con puños y codos. Ella vio que podía saltar bastante y levantar alto sus pies. Tania: Nada mal. Pero creo que anticipas muchos tus golpes. Bueno, es todo cosa de entrenamiento. Mándame una patada. Juan Andrés: ¿En que parte? Tania: Donde quieras, yo me defenderé. Mándame varias patadas si quieres. El chico mandó dos o tres patadas las que ella fue esquivando y atajando. En un momento en el que mandó una patada alta ella se agachó como esquivándolo, y sin que ninguno lo esperara, hizo un barrido de pies. Juan Andrés cayó y ella rápidamente lo inmovilizó con una llave. Le dio un par de golpes simbólicos en su pecho y cara. Todos se dieron cuenta que si Tania hubiera pegado con fuerza, Juan Andrés había terminado noqueado Juan Andrés: Eres muy buena, no resistiría ni un minuto contigo. Tania: Golpea mi estómago y te resistiré. Juan Andrés lo hizo una vez y Tania resistió. Luego le dijo que siguiera golpeándola cada vez más fuerte. Todos los golpes fueron resistidos por ella Luego de esa les estuvo enseñando a los tres algunas técnicas de ataque y defensa con manos abiertas y cerradas. Los tres quedaron maravillados de su habilidad en artes marciales. Juan Andrés: ¿Lo tuyo es técnica o fuerza? Creo que tienes las dos cosas. Tania: ¿quieren probar mi fuerza? ¿hagamos vencidas? Bernardo: Jajjaaj yo paso. Ya nos ganaste una vez y hace tiempo que no hago ejercicio de brazos Nelson: Yo también por la misma razón. Ya nos has ganado otras veces. Tania: ¿quieres intentarlo tú, Juan Andrés? Vamos. Se pusieron en posición de vencidas , de pie, tomándose por las manos derechas. Ella comenzó a hacer fuerza lentamente y Juan Andrés no pudo resistir. En unos pocos segundo se vio doblado. Luego Tania se agachó tomó a Juan Andrés por la pierna y un brazo y lo cargó en su hombro. Los tres comenzaron a reír. Caminó con él sin mostrar dificultad alguna. Juan Andrés: ¡Qué increíble! Jajajajaja Tania: Bueno, basta por hoy. Lección terminada, ya va a ser hora de almorzar. TANIA VA AL PUEBLO Y JUAN ANDRES LA ACOMPAÑA Al día siguiente Tania tenía que ir al pueblo a comprar algunas cosas. Se dispuso a tomar su jeep de dos puertas para salir. En un momento pasó por la cocina de la casa y vio que estaba Juan Andrés tomando desayuno solo. Se veía con el pelo mojado como recién salido de la ducha. Ella pensó que posiblemente iba a ser el momento para ejecutar su plan de quitarle castidad al chico. Se acerca y le da un beso en la mejilla poniéndole su mano en el hombro. Juan Andrés: Hola Tania. Tania: Hola Juan Andrés, ¿qué haces?, Voy yendo al pueblo a comprar un par de cosas. ¿Me acompañas? Juan Andrés (con entusiasmo): Vamos. Te acompaño. Tania le avisó a las cocineras que se iba con Juan Andrés al pueblo, de compras. Él no se preocupó de avisarle a persona alguna. Probablemente sus amigos dormían. La noche anterior se habían quedado hasta tarde conversando y él se había ido a dormir un poco más temprano. Subieron al jeep de Tania y enfilaron. Ella andaba con un vestido de verano con un escote generoso debajo del cual llevaba puesto un traje de baño. En los pies llevaba unas sandalias cómodas. Tania: No te veía desde que eras niño y estás todo un joven ya. Juan Andrés: Gracias. Tú estás igual porque ya eras una mujer la última vez que te vi. Tania: Es cierto, debo haber tenido unos 20 años la ultima vez que nos vimos, o un poco menos. Juan Andrés: Nada más que ahora me doy cuenta lo fuerte que eres. Me dejaste impresionado. Ella sonrió ante el último comentario. Tania: ¿y tienes tu novia? Juan Andrés: Tenía, terminamos hace como 6 meses. Tania: ¡Oh! ¿Y habían durado mucho? Juan Andrés: Tres años. Pero ya lo he ido superando. Tania: Yo también terminé una relación algo larga. Pero en fin, así es la vida. Siguieron conversando temas diversos hasta que Tania quiso entrar en el área chica. Notó que el chico le miraba el escote, cosa que estaba dentro de lo esperado. Tania (en tono serio pero cordial): ¿Por qué me miras tanto el escote? Juan Andrés: ¿Por qué me dices eso? A Tania le sorprendió positivamente la capacidad de reacción de él. Se equivocó al creer que se iba a enredar con la respuesta, tartamudeando o quedándose sin habla. Sonrió mentalmente, tratando de que Juan Andrés no se diera cuenta. Tania: No te estoy regañando, solo te hago una pregunta. Juan Andrés: Bueno, probablemente posé la vista ahí sin darme cuenta. Mientras conversamos miro muchas cosas, como el asiento, el camino, tus ojos, y etcétera. Tania: MMMM. Ahora a las pechugas le llaman "etcétera". ¿Ese es lenguaje de los jóvenes de tu edad? Ante esa ironía de Tania, Juan Andrés lanzó una carcajada. Ella se sintió contagiada y no pudo evitar sonreír. Tania: Está bien. Era solo una pregunta. No hay problema. Puedes mirarlas disimuladamente, pero no tocarlas. Los dos volvieron a reír. Ella notó por la forma de respirar de él que se estaba excitando. "Buen chico", le dijo ella y sacó momentáneamente su mano derecha del volante del jeep que iba conduciendo para golpearle suavemente el dorso de su mano que llevaba encima de su pierna. Le mantuvo tomada la mano mientras no tuviera que cambiar la velocidad. Dejó de tomársela al cabo de unos 30 segundos para tener que adelantar a un vehículo que iba lento. Juan Andrés (atreviéndose a decir algo): Sigo impresionado de tu fuerza y de lo grande de tus manos y brazos. Tanía sonrío y dobló su brazo y muñeca para que emergieran sus bíceps y tríceps. "Puedes tocar mis músculos si quieres", le dijo al chico. Juan Andrés (sorprendido): ¿De verdad? Tania: Si de verdad. Anda, hazlo. Ella entonces optó por detener su jeep, y lo estacionó al costado de la carretera. "Bajémosnos le dijo a él. Se detuvo de pie en el costado derecho, donde se había bajado Juan Andrés. "Toca mis músculos", dijo ella. Juan Andrés le tocó sus antebrazos, brazos enteros, y hombro y cuello. Ella iba haciendo movimientos para que los músculos se notaran. Juan Andrés: ¿Puedo tocar tus piernas? Tania: Adelante. Después de hacerlo quedó igualmente impresionado. Ella hace rato notaba el bulto el pantalón corto de verano del chico. Tania (riendo) : Estás muy caliente. Se ve el bulto que tienes bajo el pantalón. Juan Andrés: No te lo voy a negar. Me he puesto muy caliente contigo. Tania: Ven. ¿Quieres abrazarme? Eso fue todo un detonante para él. Se le abalanzó, la abrazó fuerte y le comenzó a dar besos en el cuello y mejilla y tuvo la osadía de besarla en la boca a lo cual Tania correspondió. Sus lenguas se contactaban con energía y ambos jadeaban intensamente. Ella le tomó la mano con fuerza e hizo que tocara sus senos. Se dio vuelta dándole la espalda a él, con lo que el chico le tomó la barriga y le subió la mano a sus pechos, mientras la besaba en el pelo, cara, cuello y boca. Le agarró el trasero. Su pene estaba totalmente duro. Vieron venir un auto, que parecía de alguien de la familia por lo que se detuvieron en su fuerte contacto pasional. Fue una falsa alarma, pues el auto siguió sin detenerse. Tania: ¿Has estado íntimamente con una mujer? Juan Andrés: ¿Me preguntas si he tenido relaciones sexuales? Tania: Si, eso te pregunto. Juan Andrés: Pues, si y no. Ella lanzó una carcajada y se vio algo desconcertada. La respuesta fue del todo insólita y no lograba entender. Tania: ¿cómo es eso de si o no? Se ha tenido o no se ha tenido. No hay puntos intermedios. Juan Andrés: Pues te explico. Me lo han chupado y he terminado en ese acto, pero nunca lo he introducido en una vagina. Tania (riendo): Ahhhhh. Ya entiendo. No deja de ser especial lo tuyo. Juan Andrés (también riendo): Si, creo que lo es. Tania: ¿quieres iniciarte conmigo? Estamos a un par de kilómetros de un motel y podemos ir. Juan Andrés: Pero, es que no tengo dinero. Tania: No hay problema, yo lo tengo. Te lo mereces, ya que te tengo mucho cariño, y no estás nada de mal. Me dará gusto ser tu primera mujer en relación íntima. Juan Andrés: Muy bien, gracias. Tania: ¿sabes que fecha es hoy? Juan Andrés (mirando la fecha en su celular): Si, es 29 de enero. Tania: Bueno, este 29 de enero lo vas a recordar el resto de tu vida. Juan Andrés: No lo dudo. Llegaron al motel y se fueron a la habitación. Al entrar Tania lo tomó en brazos y lo besó apasionadamente. Lo bajó y se siguieron besando y manoseando. El pene crecía nuevamente. Le abrió el pantalón corto y se lo tomó, lo cual puso al chico más caliente aún. Estando abrazados lo llevó empujo con su fuerza hasta que llegaron a la cama. Ella se quitó el vestido y luego el traje de baño quedando desnuda. Se tiró sobre la cama y se puso de espaldas abriendo las piernas. Tiró a Juan Andrés hacia a ella y le dijo con energía "¡ven a mí!". Puesto que eso iban y él la deseaba enormemente, se le abalanzó y la penetró. Se movió regularmente durante un rato que no sabe cuanto fue, pues en esos casos se pierde la noción del tiempo. Para sorpresa de Tania, fue ella que tuvo primero el orgasmo. A los pocos segundos el largó su leche. Jadearon, él se salió del cuerpo de ella y quedaron tendidos sobre la cama. Tania: me sorprendió favorablemente que no te fueras muy rápido. Siendo tan joven, pensé que iba a ser así. Juan Andrés: Te voy a contar la verdad ... . Tania (interrumpiendo): Déjame adivinar, ¿te masturbaste en la mañana? Juan Andrés (riendo): Así fue. ¿Qué comes que adivinas? Tania: Lo suponía. Siempre he sabido que los chicos jóvenes se van rápido Se tendieron los dos sobre la cama, desnudos, a conversar. Tania le tomó la mano en un gesto tierno. Cada cierto rato se volvían a besar. Ella mira la hora y eran las 12:30. Juan Andrés: ¿Ya te tienes que ir? Tania: En un rato. Vamos a ducharnos. Así lo hicieron. Entraron juntos a la ducha. Se besaron abrazaron y se jabonaron mutuamente. Ella especialmente le hizo el aseo de su pene y testículos, lo que le gustó mucho y fue otra de sus nuevas experiencias ese día. Tania: Lo que hemos hecho hoy debe ser nuestro secreto Juan Andrés: Lo será. Te estoy muy agradecido por lo que has hecho por mí. Tania: De nada, ha sido un agrado. Juan Andrés: ¿Podré volver a tener sexo contigo? Tania: Ve mañana temprano a mi habitación, ya que duermo sola en ella. TANIA Y JUAN ANDRÉS SE VEN EN LA MAÑANA. A la mañana siguiente a las 7 de la mañana. Juan Andrés llegó disimuladamente al cuarto de ella. Sus amigos habían salido a un bar en la noche anterior, y dormían profundamente. Para no tener que ir con ellos, él dio la excusa de que le dolía el estómago y que quería dormir temprano. Tania ya estaba despierta y hacía flexiones de brazos cuando el entró. Cerró la puerta intentando no meter ruido. Se abrazaron y besaron intensamente. Tania: Quiero darte una mamada. Si tienes que eyacular lo haces cuando te venga. Juan Andrés: Muy bien. Dicho y hecho. Ella comenzó a lamer sus testículos, lo que fue suficiente para que se completara la erección. Luego siguió con su pene tomándolo con su mano y lamiendo el glande. El poco rato vino la eyaculación en la boca de ella. Dejaron pasar un rato y se limpiaron para tener sexo, esta vez ella arriba y él abajo. EL PADRASTRO DE JUAN ANDRÉS DECIDE CONVERSAR CON TANIA A los dos días, el padrastro de Juan Andrés se encontró con Tania en el pueblo. Esta vez ella había ido sola. Pese que era su tío, ella siempre lo trató de Mario, su nombre de pila. Mario: Hola Tania. Tania: Hola Mario, ¿de compras? Mario: Me alegro encontrarte, pues quiero hablar contigo. Eso desconcertó a Tania. Pensó que la conversación que quería su tío podría tener que ver con Juan Andrés, o más bien con Ella y Juan Andrés. Recordó el pacto que tenía con el chico, de mantener en secreto la relación. A los pocos segundos vio que no estaba equivocada. Tania: Si, Mario. Como digas. Soy toda oídos. Mario (en tono de mezcla de afirmación y pregunta): Te has metido con Juan Andrés. Tania (haciéndose la sorprendida): ¿A qué te refieres? Mario: No te hagas la tonta. Has tenido sexo con él. Tania (evadiendo responder): ¿ Y de donde sacas eso? Mario: No necesitas disimular o evadir. Él no me ha dicho cosa alguna. Tania: ¿Entonces porqué lo dices? Mario: El otro día pasé bien temprano por su habitación y su cama estaba vacía aunque deshecha. Al volver a nuestra habitación escuché unos gemidos de él que venían precisamente del cuarto en el que duermes, y por si fuera poco, escuché tu voz. Tania se quedó muda, sin saber que responder. Mario: Además, Gloria también sospecha algo. Esto último realmente desconcertó a Tania. Gloria es la esposa de Mario, y la madre de Juan Andrés. No se imaginaba como podría haberse enterado o llegarlo a sospechar. Mario: Gloria supo cuando el otro día fuiste con él al pueblo en tu jeep, lo cual no era un secreto y nada malo tiene. Tania: ¿Y? Mario: Ella me ha comentado que cuando Juan Andrés volvió del pueblo contigo era como otro. Como que por su expresión hubiera madurado un par de años. Además ella me dijo que le llama la atención que siempre se saludan de beso, y la forma como te mira, y la cara que pone cuando se menciona tu nombre. Tania: Vamos al grano. Dime a que quieres llegar con esto. ¿Pretendes una confesión de mi parte? Mario: Mira Tania, te voy a ser sincero. Cuando armé el puzle, no sabía si estar molesto contigo o agradecido. Y la verdad es que te estoy muy agradecido. Has hecho que Juan Andrés, a quien quiero como si fuera mi hijo, diera un paso importante en su vida. Ella esbozó una sonrisa. Tenía ganas de decirle "de nada", pero optó por el silencio. Mario: Eso si Gloria dice que eres una grandísima puta y está molesta contigo. Tania: jajajajajjajajajaa Mario también rio con eso. Mario: ¿Y porqué te ríes tanto? Tania: Porque Gloria no deja de tener razón. Nunca hago las cosas por dinero, pero a veces soy bien desinhibida y lanzada. Me he merecido ese apelativo de puta. Mario: A mi lo que me preocupa es que no vaya a venir un embarazo. Siempre me he preocupado de que Juan Andrés porte condones, pero sé que en este viaje no los trajo. Tania: Por mi no tienes que preocuparte, Mario. Yo no voy a quedar embarazada. Tienes mi palabra. Mario: Gracias, Tania. Tania: ¿y qué vas a hacer con Gloria? Mario: No le he dicho que al pasar por fuera de tu cuarto escuché gemidos tuyos y de él. Ni pienso hacerlo. Tampoco voy a decirle que tuve esta conversación contigo. Voy a tratar de que entienda de que Juan Andrés tiene que ir haciendo su vida. Ella es algo conservadora, y no le hace gracia que su hijo se involucre con una mujer mayor. Tania: jajajajjajajaa Mario (asombrado): ¿Y ahora de que te ríes? Tania: Es que según he sabido tu te involucraste con una mujer mayor cuando eras un poco mayor que él. Hasta la conocí una vez y me contaron la historia. ¿Cómo es que se llamaba? Salomé, creo. Mario (sonriendo): ¡Maldita! ¿Y qué tiene que ver eso? Tania: jajajaja es que hay algún parecido. De tal palo tal astilla. Mario: Bueno, creo que está todo claro. Tania: jajajjaa. Seguro. Ahora que no te acomoda la conversación. Mario: Está bien, está bien. Tania: Dame un abrazo y cerramos todo este tema. Mario y Tania se abrazaron y mientras lo hacían él le dijo "te quiero mucho, grandísima puta". Ella estalló en carcajadas. "Yo también, tío puto". Los dos terminaron con ataques de risa. EPàLOGO Al día siguiente Juan Andrés y sus padres retornaron a Santiago. Y en esa misma mañana tuvo un encuentro sexual con Tania. Después de eso, con el tiempo Tania pasó a ser la confidente y mejor amiga del muchacho. Terminó siendo algo así como la tía que lo sabía aconsejar.